Cuando niño algunas veces me bañé en una de las tantas quebradas con gran caudal, que corrían por un sector rural de mi ciudad (Ibagué-Colombia) llamado El Salado. Hoy, ya no existe esa poderosa fuente líquida, refrescante y natural de vida y diversión. Es un pequeño arrollo apenas con la fuerza para arrastrar consigo aquellos recuerdos y muchos residuos.
No obstante, luego de varios años de ausencia de mi municipio maternal, con alegría me doy cuenta que la naturaleza en dicho sector no está bajo la total oscuridad de imparables construcciones urbanísticas. Un destello de encanto ecológico brilla en la región. Villaluz, finca ecoturística que mantiene respirando el pulmón verde, al tiempo que convierte a Ibagué en un destino relajante, junto a otras fincas recreativas del área.
Una familia convierte dicha propiedad en el hogar de quien lo visita. Es pequeña la localidad pero del tamaño necesario para pasar momentos comfortables. Desde la primera vez su apariencia arquitectónica fue agradable a mi vista. Fui solo a pasar una tarde. Terminé quedándome dos días y una noche. Con una piscina artificial no muy grande pero profunda, en la que sumergí el calor del cansancio físico que me agobiaba. Otra alberca natural con agua que cae por acción de la gravedad y tan fría que mi espíritu casi evaporado por la acción de las cosas que lo inquietan, logro aquietarse y refrescarse bajo la calma de un chorro potente.
Me asignaron una cabaña. Me sentí honradamente como los Picapiedra. Poco amplia pero apenas para pernoctar cómodamente. Pisos y paredes de roca si que me hicieron alejar de la estructura urbana tradicional.
A mí me derriten en placer los senderos ecológicos y el de Villaluz lo hizo. ¿Cuánto dura el trayecto? como responde uno de los anfitriones… "lo que usted quiera". Y es cierto, si la persona disfruta cada paso con todo lo que ello ofrece; la flor silvestre, el sonido y correr de un riachuelo, cada planta, cada árbol, cada camino del terreno y permite que los sentidos contemplen cada elemento de dicho escenario… Puede tardar el tiempo suficiente para abrazar al gigante sequoia, cruzar sin afán el puente del amor... En fin.
Ir a un sitio de estos para mantener con el teléfono inteligente o el portátil en la mano, no es nada inteligente. No obstante, quienes sin el internet no podemos pasar mucho tiempo, la finca tiene una cobertura de WiFi muy ágil.. Entre otros detalles recreativos encontré:
*Mesas de PingPong
*Cancha de Fútbol
*Cancha de Boley Playa
*Mesas de Billar y Pool
*Pista de Baile
*Canchas de Mini Tejo
*Cancha de Tejo Largo
En cuanto a la comida, podría decir que es buena. Hay una tarifa que ofrece hospedaje 24 horas con desayuno, almuerzo y cena. No me fue muy bien con la última. Supongo que visité la finca luego de un trajín que dejó al cocinero exhausto; un sandwich demasiado simple fue mi alternativa. Pero el desayuno y el almuerzo salvaron el cuento.
Recorriendo la finca me di cuenta que allí también se realizan a nivel personal, familiar y de empresas una serie de terapias alternativas. tales como:
*Relajación dirigida.
*Meditación.
*Transformación de emociones a través de la terapia del fuego.
*Arbol terapia.
*Hidro terapia.
*Esparcimiento lúdico.
*Caminata ecologica.
Conocí incluso a la persona que lidera estos programas, la doctora Mary Luz Gómez de los Rios. Sus terapias van dirigidas a personas adultas, hombres y mujeres que quieran sanar y relajar su esfera emocional, espiritual y psicológica por situaciones no elaboradas, tal como cita el texto en su página.
¡Bueno!!! me alegra compartir con ustedes la existencia de estos mágicos lugares, de la misma forma que lo he hecho antes con relación a diversos sitios que he visitado sorpresivamente o a los que he sido invitado. Me alegra que Ibagué cuente con estos espacios ecoturísticos, de los cuales la clase política y administrativa poco o nada hace referencia. Con un poco más de compromiso por parte de estos sectores Ibagué podría estar dignamente al nivel de regiones como el eje cafetero, y no solo ser una ciudad para construir cárceles de alta seguridad, condominios y centros comerciales.
Con afecto
Javier Suárez/Susurro
Periodista ecoespiritual independiente
susurro12@hotmail.com