
Gracias al veterano cantante Camilo Sexto que no pudo asistir al concierto para las madres que se había programado en Bogotá, el plan familiar para tal fecha cambió de escenario y de esencia.
Uno de mis tíos que vive en el exterior quiso homenajear a sus hermanas en Colombia, todas ellas madres. Yo caí dentro de ese paquete en representación de mi progenitora que falleció hace unos meses. La idea era ir al concierto, pero la ausencia anunciada del artista desanimó a las tías. Surgió entonces la alternativa de un paseo. Y pues como el tema ecoturístico está de moda, recordé que había una finca cuyo nombre ya se hace popular… El Palmar.
Está cerca de Ibagué, a media hora quizá. En los límites de Alvarado, un municipio pequeño y muy cálido. Antes de proseguir con esta descripción me gustaría algo aclarar: Me consta, pues por un buen tiempo también viví en el extranjero; que ni los dólares ni los euros los encuentra uno tirados por montones en el suelo. No obstante, aún aquí un grupo familiar puede disfrutar con el aporte de algún pariente de allá. A ninguno enriquece o empobrece, pero en términos generales a muchos divierte. Sin abusar, claro está de tan gentil y bondadoso detalle.
En fin, sin temor al chikungunya nos fuimos un domingo para tales encantadoras tierras. Y desde la entrada la experiencia fue buena. ¡Bueno! con excepción de un delicado detalle que pudo arruinar la fiesta.
Todo un día de aventura mitológica, ecológica, recreativa y gastronómica en la finca agroturística El Palmar, resulta económica por persona, teniendo en cuenta la variedad del plan que ofrece.
La carretera está en buenas condiciones. Al arribar al lugar el paisaje empieza a saludar. Un pequeño lago con unos enormes y fascinantes garzas rosadas (creo que así se llaman. Se me olvidó preguntar) dan la bienvenida paradas en una sola pata y con una elegancia sin igual. De fondo se observa una típica cocina de la que emana olor a exquisitos antojos. La atención del personal es muy acogedora. ¡Bueno!!! llegamos temprano cuando todavía no había mucha gente. En fin, la simpatía del personal nos sedujo junto al paisaje que se veía, el menú que ofrecían y la actividad por realizar.
A pocos minutos de nuestra llegada comenzó el paseo por el sendero ecológico. Un joven con gran carisma fue nuestro guía inicial, creo que se llamaba 'Beto" pues poco fuimos viendo que era como una especie de hombre orquesta, guía, mesero, animador, salva vidas… Algo que admirar, pero que pudo ser lo que casi echa nuestra día a perder.
En fin, el sendero ofrece diversas topografías. Pero al estilo Moises, con un bastón de palo enorme nos apoyamos en tal travesía. Se llega a un punto de colectiva recreación. Se hacen competencias en grupo donde el triunfo es la diversión. Se prosigue después por una acogedor camino en el que conocidos mitos hacen su aparición, La Pata Sola, La Madre Monte, El Mohán, duendes y brujas quieren saludar. Chévere para las fotos del Facebook.
En una acogedora zona nos recibieron con un ¡hummmmmm!!! delicioso café. Hecho en leña, y un dueto musical de música tradicional le cantó a las madres hermosos temas. Del breve descanso continuó la aventura. Hacia el río Alvarado. NO estaba sucio, tampoco limpio. Pero sí encantador y refrescante. Fue lindo ver como la unidad familiar se bañaba en sus aguas. Momentos que hay que bendecir y agradecer, por que el ego los vuelve escasos. En fin.
Del río al sendero de nuevo. Unas hamacas esperan a los viajeros. Y si así lo quieren y lo pagan, por un cómodo precio, al galope de hermosos caballos al estrés se manda lejos. Algunos siguen de largo, otros allí se detienen. En este punto el grupo está disuelto. El hambre hace que algunos aligeren el paso. De todas formas en el restaurante del lugar todos nos encontramos… Eso sí, no sin antes disfrutar de la fría y súper agradable agua de su piscina natural. Lugar en el que pasamos un excelente rato y también un dramático susto. Cuento esto no por arruinar el cuento. Lo hago con la intención de advertir y de aportar hechos, que pueden ayudar a mejorar la experiencia.
Varios factores se sumaron. No hay un responsable fijo. Una de mis tías sufrió percances en la piscina. Una incomoda pero no traumática herida en el pie, algo con filo en el piso de la piscina la cortó. Al levantar su pie para que yo la observara se fue hacia atrás y tomó un poco de agua. El cansancio que tenía luego de la caminata, el cambio de temperatura corporal, pudieron sumarse para el susto completar. La tía se empezó a ahogar, empalidecía. La abracé queriendo darle confianza pero eso en tal ahoga no es la salida. Unos gritaron auxilio haber si de El Palmar un socorrista acudía. Nada. Mi tía empeoraba, hasta que una persona amiga de mi familia, reaccionó y el tórax de la tía comprimió. Pudo entonces de nuevo respirar. Con la lengua afuera por así decirlo la tía fue interrogada por una dama que me pareció ser la dueña o administradora del lugar. ¿Es usted la que necesita ayuda? ¿ Quiere que le llame una ambulancia? Jajajjaja, en su angustia mi tía sonrío ante el socorro que llegó. Por cierto, esperar una ambulancia en Colombia es algo que podría tomar muchas vidas. En fin, al preguntar si tenían a alguien que pudiera prestar los primeros auxilios.. adivinen qué dijeron… Sí es 'Beto" pero está guiando a un nuevo grupo por el sendero ecológico. Al rato llegó 'Beto" con un botiquín que carecía de algunos vitales elementos. Pero el hombre hizo lo que pudo y pues por fortuna, por reacción de la odontóloga que estaba con nosotros, el tema no pasó a mayores.
El mal rato quedó atrás con el sabor exquisito de los alimentos. No hubo una disculpa oficial por parte de la doña que apareció en forma inicial. Pero el bingo que hicieron y los regalos que a las madres dieron, logró que mi familia pasara un rato fenomenal. Por cierto, cerca de ese quiosco había uno más pequeño en el que tenían una camilla, una silla de ruedas, una tabla de rescate y un botiquín, eso sí, la escena por lo sucedido, mostró ser más parte de la coreografía que de la logística.
… Y colorín colorado esta narración se ha acabado. ¡Ah! pero no sin antes recomendarles a los dueños de El Palmar, poner atención efectiva a esto de los primeros auxilios. Por lo demás, felicitarlos por el acogedor ambiente y a toda le gente decirles que vale la pena visitar esta finca agroturística.
Con afecto
Javier Suárez/Susurro
Periodista Ecoespiritual independiente
susurro12@hotmail.com




























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