Susurradores

domingo, 1 de noviembre de 2015

Un torrente de primos en una cascada de alegrías.


"Podría también ser tu aventura"

Fue un día fascinante. Incluso algunos en la familia pensaban que no valdría la pena. Que no tenía sentido madrugar un domingo para ir a hacer algo desconocido aún para muchos. Una práctica de torrentismo en una cascada, que aunque mediana, sus 20 metros ofrecen emociones extremas.

En fin… Un paseo no es lo único que debe unir a una familia, tampoco un entierro. Pero ¡vaya! que un encuentro con la naturaleza así sea con alguna experiencia un poco fuera de lo cotidiano, es un bendito escenario para un reencuentro entre familiares o amigos que quieran en realidad reencontrarse.

Si alguno del grupo está en condiciones espirituales de compartir con agrado su nivel de prosperidad e invitar a los que se hallen en condiciones menos favorables, pues aplaudido es tal detalle. Tal gesto de humildad, respeto, solidaridad, desapego y amor.

A título muy personal, he aprendido que las cosas se deben o no hacer, de acuerdo a los sentimientos que genere tal idea, dicha situación. Los seres muy negativos, aunque tengan fortunas nunca tendrán suficiente. Los corazones negativos nunca buscarán el lado positivo de nada. Por su parte, aquellos con una mente abierta un poco menos atormentada por el ego, por el miedo, la soberbia o por el egoísmo, tienen mucha más facilidad para hacer fluir en sus vidas las cosas y hechos que alegren su día a día y el de otros.

Gracias al los primos con los que unimos esfuerzos para vivir esta dicha. Una mañana de torrentismo, una tarde de comida, de helado, de fútbol, de familia.

Gracias a Sigifredo, el guía experto por su carisma y conocimiento. Y a Ibagué Extremo (Ix) por su servicio. La experiencia la tuvimos en un punto de la vereda Cai, zona rural de mi ciudad natal Ibagué.

Anímate a vivir esta o cualquier aventura que traiga consigo alegría, en el lugar que sea. Podrías divertirte mucho al tiempo que un mensaje de amor recibes, de quienes quieren brindarlo; al tiempo que un mensaje de amor dejas., a quienes quieren recibirlo.

Con afecto:
Javier Suárez/ Susurro
Periodista Ecoespiritual independiente












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